Ir al contenido principal

Me haces bien ...





En el silencio de la noche puedo encontrarte. Haces que mi frío se vuelva templanza y que mis miedos se conviertan en simples fantasmas que como humo de cigarro se dispersa con solo tocarlo. Aclaras mis dudas e interrumpes todo tormento. Pensar que existes, que puedes llegar algún día a convertirte en carne y hueso me hace creer, pensar que todo esto que ahora me está pasando sea por ti. Hace tiempo creí morir. Creí que no había más salida que cerrar los ojos y dejarme caer a un pozo sin retorno. Sentí tu presencia, pude oler tu perfume y hasta notar el tacto de tu piel. Comprendí que aún me quedaba mucho por vivir. Mi cuerpo se compone en gran parte de sentimientos y eso es lo que una vez me hizo casi padecer pero al mismo tiempo me ha ayudado a renacer, volver a juntar esas cenizas que quedaron dispersas en el suelo y que con una simple brisa, la tuya, puede convertir en lo que ahora soy, un pequeño huracán que allá por donde pasa intenta dejar huella, la mejor posible, repartir a cada persona lo que merece. Tengo la gran suerte de estar rodeada de la mejor energía positiva que pueda tener una persona. Amigos, familia, conocidos. Allá por donde voy sólo encuentro gente que merece la pena conocer. Por ello soy feliz, por ello me siento bien e intento transmitir todo lo que he aprendido en la vida, siendo poco para lo que aún está por venir. No escondo maldad ni ganas de ser más que nadie. Mis palabras son sencillas al igual que mi entendimiento. El único beneficio que quiero es el mutuo, compartir mis emociones pues tal vez así me hagas entender o tal vez te ayuden a comprender por qué estamos en este mundo. No sé qué me deparará el futuro, no sé si mi camino lo haré a partir de ahora rodeada de buena gente pero de la mano sola. No sé si llegará a cruzarse en mi camino esa persona real que disfrute de mis virtudes y me haga ver mis defectos, aquellos que tengo y que quisiera corregir para sentirme bien. No me haré esas preguntas pues he decidido emprender mi camino sin mirar más allá tan sólo paso a paso, poco a poco. Las prisas no sirven de nada y lo que tenga que venir vendrá sí o sí. De momento he puesto luz al asfalto. Así podré ir con más tiento y aunque no pueda evitar tropezar con la piedra, por lo menos, verla venir e intentar que la caída sea lo menos dura posible y el levantar me haga más fuerte. Miedos tenemos todos, dudas, pero qué son sino simples monstruos de la infancia que ahí se quedaron, guardados en un armario que ahora ha cambiado de dueño. No olvides tus penas, tus malos momentos, guárdalos como tesoros de lo que un día ocurrió y lo que deseas que no vuelva a pasar, aunque te vuelva a ocurrir. Las cosas pasan por algo y hasta que no descifremos el misterio no terminará. Mi camino aún no ha empezado pero ahí estoy, esperando. Sé que no sería bueno convertirte en carne y hueso, pero más malo sería el pensar que jamás te convertirás. De momento te guardo en mi mente, y cada noche saldremos a pasear bajo las estrellas en cielo despejado y mar en calma. Sentiré mi cabeza reposando sobre tu pecho mientras acaricias mi cabello. Sentiré tu latido como el tic tac de un reloj de pared. Ese tiempo que quiero que cese mientras me susurras al oído lo bueno que fue encontrarme. Sé que puedo dar mucho y recibir tanto…, pero deja que empiece mi camino. Ahora no es el momento, ahora no puedo darte más que suspiros, miradas, caricias en tu rostro y decirte que algún día todo lo que guardo en mí será para ti…

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

No te necesito...

    No te necesito para vivir, pero qué vida más insulsa el no despertar cada mañana con tus buenos días aún en la lejanía. No te necesito a mi lado, pero qué hermoso es notar tus dedos rozando mi estremecida piel, esa que huele a ti, cada noche, antes de ir a dormir. No te necesito por las noches, pero qué sería de mis sueños si antes no los has robado con tus besos dulces y ardientes, tus caricias que recorren todo mi cuerpo buscando mi placer aún sin tocarme, y terminar mis mejillas ruborizadas, esas que llevan tu nombre. No te necesito, no… Pero la vida no sería igual sin tu latido, ese que siento que cada día se sincroniza con el mío. No me necesitas, no, pero qué hermoso es sentir que existe alguien que desea escuchar atenta todo aquello que por tu cabeza asoma, da igual de dónde venga, sin juzgarte, e intentado comprender todo eso que pasa por tu mente, sin más que querer que te sientas bien. No me necesitas, pero sé que te hago bie...

Esbozar una sonrisa...

Las olas chocaban contra las rocas al mismo ritmo que el tic tac de su corazón. Era la primera vez que despertaba, abría la ventana y se encontraba con tan hermoso paisaje. El olor a mar le recargaba de energía y pensaba que ya no le hacía falta nada más. La playa estaba desierta, aún era temprano. Echó un vistazo al interior de la habitación y ahí estaba él, aún dormido enrollado entre sábanas de algodón blancas. Aquella espalda desnuda la tentaba. Deseaba acostarse a su lado y recorrer su dedo por aquella suave piel masculina, dibujar en ella todo lo bueno que le hacía sentir. Él se haría el remolón para que ella no cesara, no querría que parara. Ella inquieta llevaría su mano hasta lo más próximo a su axila para hacerle cosquillas. Entonces él se giraría y la atraparía entre sus brazos, se besarían y se dejarían llevar otra vez por un dulce despertar. Pero no, se quedó inmóvil otra vez mirando hacia el mar. Necesitaba ese rato para ella, para empaparse bien de esa libertad que s...

Mañana...

Dos personas jugando a amar. Dos personas, que parecían tenerlo todo controlado... Amantes furtivos que se veían a escondidas, prometiéndose amor, hablando de "te quiero" como si fueran eternos. Detrás de aquel afecto escondían secretos. Mientras él le decía que la amaba, que la quería y que jamás la olvidaría, amaba a otras de la misma manera o más intensamente. Y ella, mientras dejaba que él la amara, sentía que a la mañana siguiente ya no estaría. Dos amantes secretos que compartían otros secretos. Ella no soñaba con un mañana y él no hacía más que darle calor a un alma en pena. Secretos que se ocultaban cada vez que se encontraban cara a cara. ¿Hasta cuando aquella representación teatral?.. "¿Mañana estará?", se preguntaba ella "¿Mañana se cansará de mí y decidirá por fin marchar?" pensaba él... Mañana...´