Silencio… Apreciado tesoro para
mentes atormentadas. Silencio para poder ordenar las ideas que nos agolpan a
cada momento en la mente, intoxicando cada órgano de nuestro cuerpo. Silencio
para poder escuchar lo que nuestra conciencia nos quiere transmitir, silencio
para podernos dejar llevar por nuestros pensamientos más impuros, aquellos que
ahogamos para no sentirnos culpables; culpables por sentir algo tan extraño que
jamás habíamos vivido. Una emoción, un cosquilleo de alguien al que no le
corresponde estar ahí, en tu mente, en ese momento, en ese instante. Azotes
desgarradores provocando lágrimas. Queremos sentirnos libres, nos ahogamos en
nuestros llantos deseando desatarnos de estas ataduras que nos impide movernos
más allá de un mañana. Ataduras, nudos hechos con sumo cuidado y tan
delicadamente que apenas nos hemos dado cuenta. Mi corazón ha ido dejando de
latir. La toxina le ha ido impregnando toda la corteza… Ha llegado hasta el
último latido. Esas mismas ataduras no han podido con nuestras mentes. El nudo
se ha desatado. Imposible estrangular un pensamiento… Nuestros sueños le dan
alimento a ese último latido… Sueña, siente, piensa, ríe, llora, grita, habla,
canta…. Que nada ni nadie deje que tu corazón deje de latir…
Toqué fondo y lo reconocí. No es agradable decirles a las personas que te rodean y te ven sufrir que estás mal. A veces nuestro orgullo es estúpido. Pedir ayuda, un simple “no estoy bien” puede salvarnos de la caída en picado hacia el abismo. Nunca es tarde para reconocer que no podemos llevar las riendas de nuestra vida y que necesitamos que alguien tome el mando por un tiempo corto hasta que las aguas vuelvan a su cauce y la confianza a nosotros mismos. Fue duro, pero valió la pena. Siempre pienso que a toda persona le tiene que llegar un momento de estos a lo largo de su vida para darse cuenta de que vamos demasiado deprisa para lo largo que es el camino. La vida se basa en dar pequeños pasos, día a día, momento a momento. Disfrutar de los detalles cotidianos que nos hace sumar y sumar. Una sonrisa, un guiño, el ver que nos intentan hacer sonreír, nuestros hijos, verlos crecer, una canción, un libro, una serie de televisión. Siempre hay algo que nos c...
Comentarios
Publicar un comentario