Quisiera saber qué es lo que
contienen tus palabras que provocan en mí interminables sonrisas. Quisiera
saber qué pasa por tu mente cada vez que me susurras al oído palabras sin
sentido provocando pequeños cosquilleos en mi estómago, reviviendo las
mariposas que creí haber convertido en ceniza. Me gusta sentirte cerca, oler tu
perfume aún sabiendo que no usas. Saber que en cualquier momento me atrapas con
un abrazo sin yo pedirlo, justo en el momento oportuno. Huracán provocador, eso
eres tú… No sé cuándo ni por dónde vas a aparecer y en cuanto lo haces no puedo
echar a correr. Me atrapas, me dejas inmóvil y eso es lo que me produce placer,
el placer de saber qué aún siendo un sueño… Existes...
Redes sociales… Esas que empezamos probando y acabamos enganchados. No soy psicóloga ni experta en la materia, pero sí observo y lo experimento en mis propias carnes. Se habla mucho de la vida 2.0 que intentamos diferenciar de la 1.0 Pero en realidad, muchos de nosotros la hemos hecho una. No me avergüenzo al decir que en Tuiter he encontrado una especie de refugio, que puedo pasarme horas , a veces leyendo, de otras escribiendo, siempre llevo a mano por si una urgencia. Con todo esto, no es extraño que llegue un momento en que vea detrás de esos avatares a la persona que lo maneja. Detrás de unas letras todos nos dejamos llevar. Hay personas que sacan su lado más humorístico, sarcástico sin pasar vergüenza, otros expresen sus sentimientos detrás de una foto anónima, otros debaten sobre la actualidad, deporte, cine… En definitiva, todo el mundo busca en tuiter algo. Lo que sabemos es que buscamos desahogarnos, expresarnos, comunicarnos, pero nunca nadie, antes de crear la cuent...
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