Quisiera saber qué es lo que
contienen tus palabras que provocan en mí interminables sonrisas. Quisiera
saber qué pasa por tu mente cada vez que me susurras al oído palabras sin
sentido provocando pequeños cosquilleos en mi estómago, reviviendo las
mariposas que creí haber convertido en ceniza. Me gusta sentirte cerca, oler tu
perfume aún sabiendo que no usas. Saber que en cualquier momento me atrapas con
un abrazo sin yo pedirlo, justo en el momento oportuno. Huracán provocador, eso
eres tú… No sé cuándo ni por dónde vas a aparecer y en cuanto lo haces no puedo
echar a correr. Me atrapas, me dejas inmóvil y eso es lo que me produce placer,
el placer de saber qué aún siendo un sueño… Existes...
Dulce dicen que soy. Que veo la vida de color de rosa y que nada me afecta pues las ilusas siempre calzan nubes en lugar de tacones, lloran agua con azúcar y visten con algodones. Algunos temen acercarse a mi para no dañar el frágil corazón que dicen que poseo, de otros evitan darme malas noticias no vaya a ser que no lo supere y los más ignorantes se ríen de mi. Todos opinan sobre lo que pienso o qué me va a lastimar o no. Yo les dejo hacer, que hablen, que se rían, que se alejen. ¿Qué hacer cuando nadie te entiende? Dejar que hablen. En mi rostro se ha dibujado sonrisas cuando por dentro derramaba lágrimas, esas mismas que más de una vez han desfilado por mis mejillas sin que nadie las viera porque me ocultaba, cuando podía, en mi refugio el cual no encontraba cada día. Mi mente ha jugado con mi vida y siempre he sabido ganarle la partida. Siempre existe un mañana y el sol siempre sale, nublado o no. ¿Si lloro delante de ti seré más fuerte? Tal vez si gritara delante de todos y di...
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