Quisiera saber qué es lo que
contienen tus palabras que provocan en mí interminables sonrisas. Quisiera
saber qué pasa por tu mente cada vez que me susurras al oído palabras sin
sentido provocando pequeños cosquilleos en mi estómago, reviviendo las
mariposas que creí haber convertido en ceniza. Me gusta sentirte cerca, oler tu
perfume aún sabiendo que no usas. Saber que en cualquier momento me atrapas con
un abrazo sin yo pedirlo, justo en el momento oportuno. Huracán provocador, eso
eres tú… No sé cuándo ni por dónde vas a aparecer y en cuanto lo haces no puedo
echar a correr. Me atrapas, me dejas inmóvil y eso es lo que me produce placer,
el placer de saber qué aún siendo un sueño… Existes...
Toqué fondo y lo reconocí. No es agradable decirles a las personas que te rodean y te ven sufrir que estás mal. A veces nuestro orgullo es estúpido. Pedir ayuda, un simple “no estoy bien” puede salvarnos de la caída en picado hacia el abismo. Nunca es tarde para reconocer que no podemos llevar las riendas de nuestra vida y que necesitamos que alguien tome el mando por un tiempo corto hasta que las aguas vuelvan a su cauce y la confianza a nosotros mismos. Fue duro, pero valió la pena. Siempre pienso que a toda persona le tiene que llegar un momento de estos a lo largo de su vida para darse cuenta de que vamos demasiado deprisa para lo largo que es el camino. La vida se basa en dar pequeños pasos, día a día, momento a momento. Disfrutar de los detalles cotidianos que nos hace sumar y sumar. Una sonrisa, un guiño, el ver que nos intentan hacer sonreír, nuestros hijos, verlos crecer, una canción, un libro, una serie de televisión. Siempre hay algo que nos c...
Comentarios
Publicar un comentario