Hoy no escribo. Tan sólo dale al
vídeo y lee sus subtítulos. Buscaba una canción para inspirarme y narrar cómo
me siento en este instante y me he encontrado con el trabajo hecho. Momento dulce,
que no sé si es real o un simple sueño. Pero me pellizco y duele. Mi alma ha
salido de mi cuerpo, volando ha marchado a tu lado. ¿Qué es lo que le has dado?
No responde a mi cordura y ésta lo ha dejado por imposible. Tímida te habla. Tiene
miedo de asustarte, de agobiarte. Mi alma me susurra que quiere ser ella misma,
saltar, reír, llamarte, hablarte dulce y calmada, besar tus labios, abrazarte
toda la noche y sentir tu calor, piel con piel, pero tiene miedo de que salgas
huyendo. ¿Locura?.., que sea el tiempo que lo diga. A veces siente que la
necesitas y de otras que pides espacio. Siente celos pero al mismo tiempo se
culpa por ello. Le digo que es normal, lo contrario no lo sería. La miro, se ve
tan inocente, feliz…, parece una niña que acaba de descubrir el mundo. Calmo su
ansia y le digo que vaya despacio, que el tiempo es sabio. Ella es tan
impaciente, tan inquieta, que sólo sabe decirme …¿Me estaré enamorando?.., sí…,
mi niña… te estás enamorando…
No te necesito para vivir, pero qué vida más insulsa el no despertar cada mañana con tus buenos días aún en la lejanía. No te necesito a mi lado, pero qué hermoso es notar tus dedos rozando mi estremecida piel, esa que huele a ti, cada noche, antes de ir a dormir. No te necesito por las noches, pero qué sería de mis sueños si antes no los has robado con tus besos dulces y ardientes, tus caricias que recorren todo mi cuerpo buscando mi placer aún sin tocarme, y terminar mis mejillas ruborizadas, esas que llevan tu nombre. No te necesito, no… Pero la vida no sería igual sin tu latido, ese que siento que cada día se sincroniza con el mío. No me necesitas, no, pero qué hermoso es sentir que existe alguien que desea escuchar atenta todo aquello que por tu cabeza asoma, da igual de dónde venga, sin juzgarte, e intentado comprender todo eso que pasa por tu mente, sin más que querer que te sientas bien. No me necesitas, pero sé que te hago bie...
Lo volveré a leer y oír esta noche... Lentamente, sin prisa, despacio.
ResponderEliminarUn beso
Fer